Huella de carbono de las flotas de vehículos
10 Abr 2021

Huella de carbono de las flotas de vehículos

No se puede negar que la distribución y el transporte posee una alta parte de responsabilidad en el impacto ambiental. Si nos fijamos en los últimos datos que recogió el Ministerio de Transición Ecológica el año pasado, se afirmó que el transporte llegó a representar en 2020 el 27 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Las flotas de vehículos no pueden reducir la huella de carbono solo con un funcionamiento más eficiente de los vehículos, sino que también se puede lograr gracias a campañas de educación y concienciación, los comités de sostenibilidad y el reconocimiento especial, motivando a los empleados.

Algunas organizaciones, sobretodo los Gobiernos, los cuales pueden poner en marcha una estrategia sostenible alentando a todos los miembros del personal a poner en práctica una vida personal y profesional más sostenible. Pueden crearse incentivos para promover los paseos, la bicicleta o el uso del transporte público para ir al trabajo. Otra opción es que pueden coordinar programas de viajes compartidos entre los empleados para facilitar el uso compartido de los vehículos.

¿Qué se puede lograr en una flota de vehículos para reducir la huella de carbono?

Los vehículos de reparto de las empresas, sobre todo si son flotas pequeñas, son algo esencial para que el negocio funcione de manera correcta. Sin embargo, el crecimiento de tendencias como las entregas de última milla ha producido que se aumenten las emisiones de gases de efecto invernadero y la contaminación en las grandes urbes del mundo, como afirma el Foro Económico Mundial.

Según esta agencia, el número de vehículos de reparto que habrá en 2030 en el mundo será un 36% superior al de este año, por lo que se estima que las emisiones aumentarán en casi un tercio, así como la congestión del tráfico, que se prevé que aumentará en un 21%. 

00Existen diferentes acciones se pueden desarrollar en torno a una flota de vehículos para poder reducir la huella de carbono y la contaminación de las mismas:

1. Determinar su huella: obviamente, si no se conoce cuál es la huella de carbono, no se puede reducir ni saber el impacto real de la actividad de la flota. Para conseguir esto, se debe realizar un  inventario completo de activos y un cálculo de las emisiones de los mismos, por cantidad de combustible usado, kilometraje o por la inversión económica en combustible.

2. Mejorar el uso de los vehículos: planificar las rutas de los vehículos de la flota es básico a la hora de realizar los kilómetros justos o evitar atascos (algo que aumenta las emisiones). 

3. Formar a los conductores: podemos realizar todas las actividades y planificaciones pero, si el conductor no ajusta su comportamiento, serán en balde. El conductor del vehículo tiene un impacto inmediato en la huella de carbono de la flota, al reducir el uso de combustible y el ralentí con una conducción más eco-responsable.

4. Reemplazar los vehículos más contaminantes: las flotas más antiguas producen mayores emisiones que sus homólogos más novedosos. Además, los nuevos vehículos más sostenibles, como los eléctricos, de gas o de agua, contaminan muchísimo menos que los modelos antiguos, por lo que son una gran elección. 

5. Invertir en una gestión eficiente de las flotas: una empresa, sea de lo que sea, sabe realizar aquella función para aquello que se ha creado. Por ello, contratar una empresa de gestión de flotas conseguirá muchos más beneficios que si lo hacemos de manera interna, sin saber bien cómo desarrollar las diferentes actividades. 

6. Comprometerse con las metas: para que se realice un verdadero cambio, la flota debe establecer metas y comprometerse con ellas, creando objetivos a cumplir en diversos plazos temporales.

 

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